10 de noviembre, Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

La fecha promueve sinergia entre los sectores y el avance sostenible de la sociedad mundial.

Por Karen López jueves, noviembre 8, 2018 comentarios

Contemplando, entre muchas cosas más, la posibilidad de que el acceso a la ciencia sea posible para toda persona y no un privilegio de unos cuantos, este 2018, la celebración del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, conmemora el 70 aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con el lema “La ciencia, un derecho humano”.

Fue en 1999 cuando la Conferencia Mundial sobre la Ciencia realizada en Budapest acordó que el 10 de noviembre de cada año se celebraría el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo Sostenible y fue en 2002 que se conmemoró por primera vez, teniendo como ejes rectores promover el uso de la ciencia para beneficio de sectores marginados y colocar el tema en la agenda pública con la intención de reducir brechas entre ciencia y sociedad.

En este contexto, el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, promueve que los ciudadanos del mundo estén informados sobre los avances científicos, logrando así, comunidades sostenibles que comprendan la fragilidad del lugar en donde vivimos.

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Dicha declaración surge de la responsabilidad que tiene el Estado de reconocer y participar en la ciencia, iniciando debates que mejoren el acceso a esta información y mostrando sus ventajas. Algunos de los retos son el compromiso por garantizar la producción científica de calidad que esté al servicio de los desafíos y las complejidades de la sociedad, principalmente los sectores más vulnerables.

En el marco de la conmemoración de este año, Audrey Azoulay, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), hizo una invitación para alcanzar un acceso mayor a la educación científica instando a ejercer el derecho humano a participar y beneficiarse; entre otras cosas, mencionó que empresas, sociedad civil e investigadores tendrán que adoptar valores de una ciencia ética y responsable.

Sin embargo, en México, el escenario es complicado y la comunidad científica se ha visto rebasada en la agenda a la hora de contribuir en procesos de resolución no violenta de conflictos y de construcción de paz.